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En recuerdo de la visita del Papa en la J M J 

Araceli de Anca Abati - 13 de noviembre de 2011 Article Rating Comentarios (0)

En recuerdo de la visita del Papa en la J M J

Se dice que la cultura es ese “humus” que queda después de todo aquello que hemos estudiado a lo largo de la vida.

Y ese “humus” que me ha quedado después de los días de la JMJ que vivimos en España es la intensa alegría de tantos jóvenes peregrinos venidos de distintos países, y que sin conocerse ofrecían su sonrisa unos a otros por cualquier calle de Madrid. Alegría radiante, contagiosa, tras la que se escondía una Fe sentida -con mayúscula-.
Y a propósito de la Fe, algo que se me quedó grabado en lo más profundo: es lo que el Santo Padre dijo en El Escorial a los jóvenes profesores universitarios. Palabras que se encierran en unas coordenadas que abarcan desde lo que no se palpa, porque es potencia del alma, hasta lo que testimonia la vida con los sentidos del cuerpo. Refiriéndose a la misión de transmitir el ideal universitario como continuadores de sus mayores, les invitó a sentirse “unidos a esa cadena de hombres y mujeres que se han entregado a proponer y acreditar la fe ante la inteligencia de los hombres. Y el modelo de hacerlo no sólo es enseñarlo, sino vivirlo y encarnarlo, como también el ‘Logos’ se encarnó para poner su morada entre nosotros”.
En este sentido, los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad. La juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y el encuentro con la verdad. Como ya dijo Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). Esta alta aspiración es la más valiosa que podéis transmitir personal y vitalmente a vuestros estudiantes, y no simplemente unas técnicas instrumentales y anónimas, o unos datos fríos, usados sólo funcionalmente.
Araceli de Anca

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