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Visita a Cuellar


DELEGACIONES/VALLADOLID/JUAN ANTONIO GARCÍA ORTEGA

  

LAS EDADES DEL HOMBRE – CUÉLLAR (SEGOVIA)

 

Desde hace unos años la exposición de las Edades del Hombre elige como sede una ciudad que no sea capital de provincia ni cabecera  de diócesis.

La ciudad escogida  para la XXII edición ha sido Cuéllar (Segovia), lugar abundante en colinas, como parece que significa su nombre.

La exposición se ha ubicado en tres templos emblemáticos de Cuéllar: la iglesia de San Andrés, la de San Martín y la de San Esteban.

Los tres templos son de estilo mudéjar. El título que se ha dado reconciliare, esto es, reconciliar, volver a conciliar, a armonizar lo que se ha desunido o dividido, pretende hacer un  repaso de la sociedad actual en paralelo con  la Historia Sagrada.

La muestra consta de un preámbulo y cuatro capítulos: (Se resumen en esta reseña el comentario que hace el sacerdote J.M. Sánchez Caro en la guía oficial).

Preámbulo:

La exposición comienza  con un audiovisual  que nos pone de manifiesto el caos de nuestra historia reciente: dos guerras mundiales, una guerra civil, desplazamientos de millones de familias sin hogar… ¿Cómo afrontar esta situación?

La muestra intenta dar respuesta poniendo compasión frente al dolor, esperanza frente a la destrucción, y frente al odio y división reconciliación, y lo hace con la belleza de obras de arte de nuestros templos, con el arte de artistas de hoy y de siempre.

          El óleo del pintor E. Palacios nos tiende la mano desde el cartel anunciador, invitándonos al perdón y a la reconciliación.

            

 

 

 

      Capítulo I.-     Heri-Antaño. Iglesia de San Andrés.

La exposición nos presenta el principio del Génesis, como resumen  de la historia humana, en cuatro secuencias:

  1. La misericordia y el amor de Dios a los hombres   

    1.     El ser humano tiende a dividir, separarse de Dios    

    2.      Dios no está de acuerdo con esta actitud y ejerce la justicia mediante  el castigo.    

  2. Se impone la misericordia y el amor de Dios ofreciendo una oportunidad de reconciliación.

Estos momentos los han sabido captar los artistas en cada episodio que narra la Biblia:

  • El óleo de Gryef sobre el Paraíso Terrenal, es la expresión de la misericordia de Dios.

 

 

 

 

  • La escultura de Adán y Eva, de Domingo de Amberes, en la que Eva, ante la sonrisa de la serpiente, ofrece a Adán  el fruto prohibido, es la manifestación del pecado.

 

 

 

 

  • La justicia divina se expresa en la expulsión del paraíso. Así lo apreciamos en el óleo del Maestro de Becerril.

  • ¿Cuándo aparece la misericordia de Dios? El Génesis, 4. 1-2, dice: “Adán conoció a Eva, que concibió y dio a luz a Caín después de Abel, su hermano”.

La respuesta de Dios es siempre un gesto de misericordia.

Otros episodios del Génesis también lo han sabido interpretar los artistas cuyas obras se exhiben en la exposición: Muerte de Abel, Diluvio universal y Arca de Noé, Torre de Babel.

Capítulo II - In figura - para ejemplo.- Iglesia de    San Martín.

      La narración continúa con el libro del Éxodo.

 

La historia es conocida. Los descendientes de Jacob  tuvieron que emigrar a Egipto por causa de una hambruna.

Allí, bendecidos por Dios, medraron hasta constituir, según el faraón, un peligro para la identidad egipcia.

Por lo cual sufrieron una gran opresión.

Dios elegirá a Moisés para liberar a su pueblo.

La epopeya de la travesía del desierto la cuenta el Salmo 78, al que se acomodan los óleos sobre cobre de Frans Francken II: Paso del mar Rojo, caída del maná, agua  que brota de la roca, becerro de oro, Moisés y la serpiente de bronce.

 

Sin embargo, a pesar de estas manifestaciones de misericordia y amor, el pueblo sigue rebelándose y hubiera merecido el castigo divino. Pero la misericordia de Dios es mayor que su justicia. Siempre da una oportunidad de reconciliación: “Encargó a David para pastorear a su pueblo” (v. 70).                                                           

 

 

 

   Aquí la exposición nos presenta un precioso bargueño, en el que nos cuenta, en bajo-relieves, la vida de David, que encaja perfectamente en el tema  de la exposición “reconciliare”.