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Falsos Artísticos

                    DELEGACIÓN de VALLADOLID - BERNARDO FERNÁNDEZ DEL VALLE

 

                                       FALSOS  ARTÍSTICOS

 

 


         El pasado 28 de abril y, al reclamo de nuestra compañera Marisa, sobre las 11 de la mañana acudimos un grupo de jubilados y amigos a realizar una visita guiada a uno de los monumentos menos conocidos aunque no menos interesante de nuestra ciudad de Valladolid, el palacio Butrón, sede actual del Archivo General de Castilla y León.

 

 

         Un poco de historia.-

 

         Se trata del palacio del licenciado Francisco de Butrón, abogado de la Real Chancillería de Valladolid, edificio mandado construir entre 1560 y 1572 siguiendo los modelos renacentistas de la época, sobre trazas de Francisco de Salamanca y ejecutó la mayor parte de la obra Juan de la Lastra, destacando sobre todo la portada y la torre, el patio cuadrado con su pared de estucos y la escalera principal de tipo claustral con tres tiros.

          El edificio mantuvo el uso residencial hasta 1637, fecha en la que pasó a ser usado como convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Convento de Santa Brígida). Posteriormente se construyó una iglesia en su edificio adyacente que, sin embargo, no forma parte del Archivo General.

          Pasados los avatares de la desamortización, uso como colegio, reformas y posterior abandono, etc., en 1988 el edificio fue adquirido por la Junta de Castilla y León para destinarlo a archivo y previa obra de restauración para preservar en lo posible su configuración primitiva y encajar en su interior un archivo, inició su andadura en el último tercio de 2002 como Archivo General de Castilla y León.

 

Exposición “Falsos Artísticos”.-

 

           Por tales debe entenderse  una exposición de copias originales de obras ya existentes, muchas de ellas de reconocido prestigio que pretendían ser tomadas como verdaderas y que no es más que una muestra del trabajo de la policía contra el arte de falsificar.

           La visita fue guiada por un oficial de policía y su principal objetivo es dar a conocer el trabajo de la Policía Nacional en la protección de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural, ya se trate de pinturas, esculturas, elementos arquitectónicos, yacimientos arqueológicos terrestres o subacuáticos, libros o cualquier obra que sea catalogada como tal, tanto de titularidad pública como privada.

           Como dato curioso, (aunque no del todo tranquilizador), hay que hacer constar que actualmente la legislación española no contempla la falsificación artística como un delito tipificado y sólo puede ser perseguido como delito de estafa y/o de apropiación intelectual, siempre y cuando este derecho esté aún vigente, siendo castigados con penas relativamente leves.

           Casi todas las piezas proceden del depósito de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Comisaría General de Policía Judicial, a excepción de las arqueológicas.

           La muestra se distribuía entre el patio cuadrado con arquerías de medio punto construidos en ladrillo sobre columnas lisas de capiteles jónicos y un par de salas de la planta baja del edificio.

           En el patio pudimos apreciar entre otras cosas copias del Código de Hammurabi, así como unas “pinturas wandjinas” originarias de Australia, ambas obras estaban hechas en fibra de vidrio y resina y eran fieles representaciones de sus correspondientes originales.

           En sus explicaciones nuestro guía nos indicó la importancia de prestar atención sobre algunos aspectos principales de la muestra, como por ejemplo,

 

  • Las obras del siglo XVI al XIX, sobre todo un cuadro de S. Francisco, que precisamente se consideraba como el único original auténtico aunque de autor desconocido de la época que trató de venderse por un anticuario alicantino con un certificado falso que lo atribuía a El Greco.

     

     

     


     

     

     

  • Las técnicas que se empleaban para simular la antigüedad de las obras, por ejemplo, la utilización de marcos originales, papel de la época, procesos de envejecimiento del papel, etc.

  • La falsificación de moneda, billetes, siendo célebre la primera falsificación que se hizo de un billete de 100 pesetas (billete de Ursicino), o de cualquier tipo de documento como pasaportes, etc.

     


     

  • y, por último, una gran colección de piezas arqueológicas de una gran calidad técnica que dificultaron enormemente su catalogación entre originales y falsos del patrimonio arqueológico INCA  e  IBEROAMERICANO, que simulaban pertenecer a varias culturas precolombinas (operación Chavín).

  •  

Así, entre cuadros de la Vanguardia Rusa, como Kandinsky, Malevich, Popovich, o Española como, Vela Zanetti, Saura, Miró y algún Picasso, etc., pudimos dar por terminada nuestra visita a esta exposición, la cual, no era escasa en representar talento, aunque desgraciadamente orientado hacia la falsificación y el engaño.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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