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Entradas para 'Angel S Quesada'

LA SELECCIÓN ESPAÑOLA GANA LA COPA DEL MUNDO DE SURÁFRICA
 
Cuando nuestros lectores vean esta página ya se habrán apagado los ecos del acontecimiento, pero el 11 de julio fue en verdad una fecha memorable para todos. Se jugaba la final de la Copa del Mundo en Suráfrica. Faltaban pocos minutos para el término de la prórroga, cuando ese gol de Iniesta resolvió el encuentro. Los nervios contenidos estallaron en ruidosa alegría en toda España. Los vítores se oyeron en todas partes y el ondear de banderas fue general sin distinción de comunidades y pueblos.
La fiesta empezó en el campo, se trasladó a los vestuarios, luego al avión que les trajo de regreso a casa, posteriormente en el aeropuerto de Barajas y tras un fugaz descanso, ruidosa y nutrida carabana que llevó a jugadores y acompañantes primero al palacio Real, -bella y emotiva ceremonia ante la familia real al completo-, luego al palacio de la Moncloa y después de un recorrido por las calles de Madrid de casi cinco horas, gran homenaje popular y fin de fiesta que terminó de madrugada cantando la famosa canción de Manolo Escobar, que allí estaba, ¡”Que viva España”!
¿Qué había pasado para que se produjera tal celebración? Casi nada, dirían los más entendidos. Nuestra selección, la “roja”, como ya todo el mundo la conoce, había conseguido el mayor galardón que puede conquistar una selección: la Copa del Mundo de Futbol. Ochenta años esperando a que se produjera el milagro, -la primera se celebró en el año 1930-. Otros países la habían conseguido, algunos incluso más de una vez, pero a España, que incluso fue anfitriona en el año 1982, siempre se le había resistido y apenas había llegado a disputar la fase final en anteriores ediciones.
Nuestra selección ya venía de ganar la Eurocopa en 2008 y al decir de muchos partía como favorita de este mundial, aunque el comienzo no pudo ser peor. Lo que vino después no fue fruto del azar, ni mucho menos de la improvisación. La inteligencia y la fuerza. El espíritu y la acción. La ilusión y el entusiasmo. El tesón y el sacrificio. El orgullo y la pasión y hasta la obediencia y la humildad, fueron los ingredientes de ese anhelado resultado. Los partidos fueron ganándose uno a uno, con trabajo y esfuerzo. No hubo ni dominio absoluto ni goleadas, pero uno tras otro, se iban conquistando puestos. La historia está escrita. La “roja” haciendo uso inteligente de esos valores se encaramó hasta la final y llegó a lo más alto conquistando el trofeo soñado.
El equipo entero y al frente un personaje que ya ha hecho historia, Vicente del Bosque, el hombre tranquilo, que supo infundir en sus hombres el espíritu de trabajo, de equipo, de lucha tenaz y noble para lograr la meta. Más allá de individualismos, de envidias, de rencillas, de origen o procedencia. Allí todos eran un equipo, con un objetivo muy claro, ganar el mundial, aunque para ello, naturalmente había que trabajar, trabajar mucho y hasta sufrir. Y ahí está el resultado. Han sabido hacerlo, lo hicieron en la Eurocopa, con Luis Aragonés, apodado “el viejo”, -recordáis-, dicen que “más sabe el diablo por viejo que por diablo” y lo han vuelto a hacer al mando de el “tranquilo”, aunque es seguro que en muchos momentos la procesión iría por dentro.
¡Qué lección para nuestra juventud! ¡Qué lección para nuestros políticos! ¡Qué lección para todos nosotros!

 

UNO DE CADA TRES EUROPEOS SERÁ MAYOR DE 65 AÑOS EN 2050.

El envejecimiento de la población es un hecho. A él se enfrentan la mayor parte de los países occidentales, muchos del oriente y casi todos los de la “Vieja Europa”. En los próximos años este fenómeno va a traer no pocos cambios en la vida cotidiana de estos países y la pregunta que surge es: ¿Están preparados? ¿Estamos preparados? Porque a nosotros, en España, nos va a afectar, ¡y mucho!
La Comunidad Europea CE, lo viene advirtiendo desde hace tiempo y en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, acordado en el Consejo de Ámsterdam de 1997 se proponía la estabilidad presupuestaria entre otras cosas para hacer frente al envejecimiento de la población, objetivo que se reforzó en el Consejo Europeo de Santa María de Feira en junio de 2000. “Hay que prepararse para los desafíos presupuestarios que traerá el envejecimiento de la población”, se dijo entonces en la ciudad portuguesa.
Ahora que disponemos ya de un conocimiento más exacto de la previsible evolución demográfica en los próximos años, las cifras que nos adelantan son preocupantes. Es cierto que las previsiones casi nunca se cumplen en todos sus términos, pero sí son un indicador de lo que puede pasar y nos dan las pautas de actuación para estar preparados para ello.
El Secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, en la inauguración de la conferencia sobre La Salud mental y el bienestar de las personas mayores, dijo hace unos días que en el año 2050 uno de cada tres europeos tendrá más de 65 años, y el 11 por ciento de la población será mayor de 80 años. Olmos destacó que si hoy por cada cien personas en edad de trabajar (de 16 a 64 años) hay 25 de 65 o más años, en 2060 serán más del doble. Y en cuanto a los octogenarios si hoy son uno de cada cuatro mayores serán entonces uno de cada dos.
Aunque la salud de los mayores de 80 años sea mejor ahora que hace dos décadas, ¿se imaginan los servicios sanitarios y de dependencia que habrá que tener previstos entonces para una población octogenaria que será unas cinco veces la actual?
¿Estamos preparados para los cambios que será preciso hacer en la economía, mercados de trabajo y sobre todo en los sistemas de protección social, pensiones, sanidad, etc.? Mucho nos tememos que no. Pero ya es bueno que un Secretario general de nuestro Gobierno ponga de manifiesto estas proyecciones. Es señal de que alguien ya ha tomado conciencia del problema que se nos avecina y hasta se atreven a decirlo en público. Por el momento y aprovechando la presidencia española de la CE se ha propuesto 2012 como el Año Europeo del Envejecimiento activo y la solidaridad intergeneracional. ¡Confiamos en que al menos se harán los planteamientos para buscar las soluciones!

 

CUANDO SE VA DE MAL A BIEN... Y DE BIEN A MAL  

Los refranes son frases condensadas que reflejan mejor que nada la sabiduría del pueblo y hoy viene a cuento el que esbozamos en el título y que dice así: “De mal a bien se va muy bien; de bien a mal se va muy mal” y eso es precisamente lo que nos está ocurriendo ahora a nosotros.
Hemos vivido una larga etapa, siempre con altibajos, como es natural, en la que íbamos “de mal a bien”. Los que ya estamos jubilados y la mayoría de los que aún están en activo hemos pasado penalidades y vicisitudes pero hemos trabajado convencidos de que íbamos en el camino correcto. Así, al comienzo, fuimos superando la penuria de los años 40 y 50, luego el desarrollo, después el cambio social, tan añorado, la construcción de una nueva sociedad, la integración en Europa, las infraestructuras, la industria, el turismo, el comercio, todo ello ha contribuido a que como íbamos “de mal a bien” fuéramos “muy bien”.
Pero de pronto la línea se ha truncado. Ya no sigue esa marcha ascendente que en los últimos años nos había aproximando a la media europea, a esa Europa a la que imitábamos y añorábamos casi a partes iguales. Hemos llegado a ser casi el asombro del mundo. La gente nos señalaba y nos ponía como ejemplo. Modelo de cambio político, social y económico. En el umbral de ser potencia a nivel europeo y mundial, a punto de codearnos con los países tradicionalmente más ricos y poderosos.
Ha sido duro despertar de este sueño, tanto que al principio nos resistíamos a admitirlo. ¡Esto no puede estar pasándonos a nosotros! Pensaban muchos de nuestros gobernantes. -Es algo pasajero y pronto estará olvidado-, creían otros. Pero lo que empezó allá, mediado el año 2007, como una crisis financiera distante y difícil de entender para los no iniciados, se ha convertido en la mayor crisis mundial que se recuerda.
Ahora estamos ya en la segunda parte del refrán. “De bien a mal se va muy mal”, y todo parece indicar que el camino que nos queda hasta iniciar una nueva remontada, será largo y difícil. Las crisis siempre son malas pero lo peor es que dejan al descubierto nuestras debilidades. Nos hemos dado cuenta, por fin, que en nuestro modelo de desarrollo había muchos fallos: el exceso de ladrillo, estructuras anticuadas, bajo nivel de formación y un largo etcétera.
A esto se han sumado los errores de los políticos en la aplicación de las medidas correctoras, lo que ha conducido a un aumento sin precedentes del déficit público. Y como este mal afectaba a otros socios europeos, el temor de un mayor contagio ha producido el pánico de las autoridades comunitarias y ha desencadenado las duras medidas de ajuste que estamos sufriendo y sufriremos, sin que en medio de tanta tribulación nos consuele mucho el que otros vecinos europeos lo estén pasando igual o peor.
Lo peor de todo esto, como ayer me decía un buen amigo, es que en España nos falta un proyecto, hemos perdido la ilusión y, hasta en los casos extremos, la esperanza y en esta situación es difícil salir del bache. Falta una política clara y decidida, personas que analicen y estudien y otras que tomen decisiones firmes y las ejecuten, sin vaivenes que no producen más que desconcierto y desconfianza. Necesitamos algo o alguien que nos haga recuperar la confianza, que abra nuevos horizontes, que plantee nuevos proyectos, que muestre otros escenarios, en una palabra, que nos devuelva la ilusión perdida y que al recuperar el ir de “mal a bien” volvamos a ir “muy bien”.

LAS MEDIDAS PARA REDUCIR EL DÉFICIT. 

La noticia de ayer nos ha impactado a todos. Parece que al fin se ha cogido el toro por los cuernos. Poco importa si ha sido América o Europa quien haya dicho lo que había que hacer. Lo importante es que después de tanto tiempo el gobierno se ha decidido a tomar medidas serias para resolver los problemas económicos.
La sesión de las Cortes del 12 de mayo pasará a la historia. Nadie podía pensar que la defensa a ultranza del gasto social pudiera quebrarse, que los sueldos de los funcionarios, las pensiones, las ayudas a maternidad y a la dependencia, pudieran disminuirse, congelarse, desaparecer o demorarse “sine die”. Pero así ha sido, y aún hay más. No parece que esto sea el final, sino más bien la primera entrega de lo que puede venir a partir de ahora. Las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos no se irán de rositas.
¿Qué ha pasado para ese súbito cambio de discurso? ¿Qué ha ocurrido para que quien defendía el gasto social y la ayuda a los más necesitados, les haya infringido tamaño recorte? Y sobre todo, ¿como habrá sido esa lucha interior del Presidente del Gobierno obligado a desdecirse en poco más de media hora, públicamente, en sede parlamentaria, con firmeza y convicción, de lo que llevaba dicho durante años? Con ese gesto, al menos, ha dado muestras de valor, de sentido de Estado y de responsabilidad.
Ya se vislumbraba algo serio, sobretodo tras el plan de rescate de Grecia, la reunión en domingo de los Ministros de Economía de la Unión Europea y la multimillonaria operación de rescate del Euro, amenazado por los especuladores. Aún así y aunque nos imaginemos lo peor, creo que nunca tendremos una respuesta completa a las dos primeras preguntas.
En cuanto a la tercera está inscrita en lo más íntimo del pensamiento de un hombre por lo que es mucho más difícil que la conozcamos. Es más solo sabremos lo que él mismo quiera decir sobre ello y no es fácil suponer que vaya a ser locuaz sobre tan delicado asunto.
Así las cosas cabe preguntarse que habrá molestado más al protagonista de esta historia. ¿Ser considerado como héroe por quienes han aplaudido esas medidas o tenido por villano por quienes las contestan? Difícil también de hallar una respuesta. No pasaremos de las conjeturas.
Y para terminar, la pregunta del millón. ¿Esta decisión, este cambio de política, este giro inesperado del Presidente del Gobierno, como va influir en su prestigio político, ante el propio gobierno, ante su partido y ante los ciudadanos?

Me temo que la respuesta a esta última pregunta solo el tiempo lo dirá. 

EL DEBATE DE LAS PENSIONES
                

       CEOMA la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, celebra este año su décimo aniversario y con este motivo ha programado una serie de actos especiales.
Entre ellos el jueves 15 de Abril tuvo lugar un Desayuno informativo para hablar de las pensiones.

 Allí estaban representantes del gobierno y de los partidos políticos que participan en la Comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, de los sindicatos mayoritarios, de la asociación empresarial del seguro, de las organizaciones de mayores y periodistas. Como moderador actuó el Presidente de CEOMA José Luis Méler y de Ugarte.

La sesión, celebrada en la sede de Servimedia, fue muy interesante. Iniciaron las intervenciones las representantes de los organismos oficiales, nada que no supiéramos, algún tecnicismo, todo va bien, muchos proyectos y lo que diga el jefe. Siguieron los representantes de los partidos políticos empezando por la portavoz del partido del gobierno en dicha Comisión que expresó de forma muy clara cual es la propuesta que tanto revuelo está causando: edad de jubilación y cálculo de la pensión o años de cotización. El portavoz popular dijo que el problema no son las pensiones del mañana sino el desempleo y el déficit de hoy abogando por un sistema más justo entre lo que se cotiza y lo que se percibe. El representante de CiU, conciliador y agudo como casi todos los parlamentarios de su grupo, dijo que el mañana depende más de la formación que reciban los niños de hoy que de cualquier otra consideración destacando que la audacia, la valentía y la ambición han de aplicarse para resolver los problemas del futuro, entre ellos el de las pensiones.
Pero la intervención más llamativa fue la del portavoz del grupo de IU – ICV. Gaspar Llamazares dijo que la mayor parte de las cosas que hoy se dicen respecto de las pensiones y de su futuro son falacias cuando no flagrantes mentiras y para demostrarlo hizo alusión a las previsiones catastrofistas de los años 90 que no se han cumplido ni una de ellas. Criticó por otra parte al gobierno al que responsabiliza del turbulento clima actual marcado por “el pánico del Gobierno” que considera injustificado. Su grupo apuesta por la viabilidad del sistema actual y “no están a favor de reformas, así llamadas, que en realidad son recortes”. Inadmisible este ataque al Estado de Bienestar. ¿No será la banca los tapados que quieren hacerse con el sistema y por eso lo dinamitan?
Los representantes de los sindicatos coinciden en criticar la forma utilizada por el gobierno para abordar este debate y que las propuestas de aumentar la edad de jubilación y los años de cotización no son acertadas, proponiendo como alternativa mejorar los ingresos del sistema. Por su parte el director de la Asociación Empresarial del Seguro (UNESPA) mencionó los sistemas privados, que siempre estarán presentes en el debate pero aseguró que ellos defienden el sistema actual público y no quieren sustituirlo.  
 
Después hubo réplicas, dúplicas y hasta intervenciones por alusiones. El moderador recordó que la posición de las Organizaciones de Mayores es muy clara: "Abogar por una jubilación voluntaria y flexible y evitar que este colectivo sufra situaciones de discriminación en el entorno laboral"
La conclusión de este debate, que terminó casi a la hora del almuerzo, es muy clara: ¡Señores, seguiremos hablando de las pensiones!
Para ver un resumen de este interesante debate, marque aquí.

 

MAMY ROCK. EL TRIUNFO DE UNA DISC-JOCKEY DE 69 AÑOS.

El día del cumpleaños de su nieto la vida de Ruth Flowers, una ciudadana británica de 69 años, dio un giro inesperado. Vio como se divertía la juventud con la música y el baile y pensó que ella también podía hacerlo. ¡Y de qué forma! Después de esa primera experiencia alguien la invitó a hacerlo de nuevo pero esta vez sin cumpleaños y el éxito le vino rodado. Tanto que ha saltado a los medios y en muy poco tiempo se ha convertido en la DJ más popular de todo el mundo. Está causando furor en discotecas de toda Europa y prepara el lanzamiento de un sencillo para esta primavera. Un autentico fenómeno de masas.
Según cuenta ella misma ese día en vez de reaccionar negativamente ante el ruido atronador y las potentes luces, le gustó la música y la manera de bailar de los jóvenes. “Había mucha energía, me gusta ver a los chicos disfrutar y me dije a mí misma que podía hacerlo”. Ruth había sido cantante profesional, estaba más acostumbrada a canciones ligeras, suaves melodías y pop clásico, pero aquella experiencia le abrió nuevas vías. Una amiga la puso en contacto con el productor francés Aurelien Simon y él fue quien la enseñó los secretillos para entusiasmar con buena música y agudos comentarios a la ya de por si entregada clientela de las salas de baile. “Al principio era como una broma pero se convirtió en algo serio. Le expliqué lo básico de la música electrónica y luego ella creó su propio estilo”, dice Simón.
Flowers se ha contagiado de ese mundo rutilante lleno de luces y sonidos trepidantes y aunque su estilo esta poblado de canciones de Abba, Queen y los Rolling Stones, o sea, carrozas para los jóvenes de hoy, va a las fiestas en llamativas caravanas, usa grandes lentes oscuras y ropa brillante, atuendo que contrasta con su blanca cabellera. Su familia y amigos la apoyan pero más de uno le ha dicho que a su edad haría mejor quedándose en casa que acudir a estridentes fiestas. Ella responde con sencillez que no se retira, que le gusta lo que hace y que seguirá haciéndolo por mucho tiempo.
Mamy Rock es un ejemplo vivo de lo que son hoy los mayores. Nada de quedarse en casa, como seres aburridos, tristes o enfermos que inspiran lástima y no hacen otra cosa que estorbar. Afortunadamente cada vez hay más “mamyrock´s” en este mundo, aunque pocas tan entusiastas como Ruth.
Estos días Internet está repleto de información sobre este personaje pero si lo desea, para más información, visite la Web de Mamy Rock:  http://mamyrock.com/home.htm

EL DEBATE SOBRE LA EDAD DE JUBILACIÓN Y LAS PENSIONES

Uno de los temas más recurrentes en estos últimos días es el de las Pensiones y la Edad de Jubilación. La Ministra Salgado ya lo había mencionado hace algún tiempo (Ver nuestra entrada Nº 15 de Diciembre de 2009) y razonaba que el aumento de la esperanza de vida debía llevarnos a retrasar la edad de jubilación. Unas semanas después la noticia saltó a los medios: El Gobierno proponía aumentar la edad de jubilación de 65 a 67 años y, en ese momento, se encendió la polémica.
Los partidos políticos con diferentes argumentos, según su signo, se oponen contra esta medida casi en general si bien con algunos matices. Para los Sindicatos la oposición es total, la jubilación y las pensiones son conquistas sociales irrenunciables. ¡Ya está bien que la crisis la paguen siempre los mismos! Para el trabajador en edad laboral no le hace ninguna gracia tener que trabajar dos años más para obtener lo que hasta ahora tenía derecho a partir de los 65 años.
El Gobierno por su parte no ha parado de decir que el sistema de pensiones es fiable, que las pensiones están aseguradas por muchos años y que el fondo de reserva de la Seguridad Social garantiza las prestaciones sociales de todo el sistema, en particular las de jubilación. Sin embargo cabe preguntarse si todo está tan bien, ¿Cómo es que el propio Gobierno propone unas reformas, -que ahora se han quedado en meras reflexiones-, que suponen un claro recorte de la situación actual? La explicación es muy clara pero no esperen que nadie en el ámbito oficial se la cuente.
El sistema de pensiones se diseñó en un momento en que la esperanza de vida de los españoles era casi veinte años inferior a la de hoy y en esa época el promedio de años que un pensionista cobraba su jubilación no superaba los cinco años. Comparen esas cifras con las actuales y hagan sus propios cálculos. Aunque su fuerte no sean las matemáticas ni sean expertos en cálculos actuariales, una primera aproximación les dirá que el diseño era muy bueno ya que ha aguantado hasta ahora, pero seguramente no podrá seguir siendo válido por mucho más tiempo.
Los sistemas de prestaciones sociales de reparto, como es el nuestro, se basan en las cotizaciones de los trabajadores en activo para hacer frente a los gastos que suponen tales prestaciones. Si el desarrollo económico y social nos ha traído una disminución de la natalidad y un aumento de la esperanza de vida, los cotizantes activos disminuyen (disminución compensada hasta ahora con creces por la bonanza económica de los últimos años, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y por la inmigración) y los pasivos aumentan y aunque la productividad crezca, el equilibrio puede romperse. El recurso a los impuestos para cubrir una parte de las prestaciones tampoco resuelve el problema. Si la brecha crece habría que aumentar los impuestos.
Una cosa es segura, se seguirá hablando de este asunto y si se silencia peor. Porque antes o después habrá que tomar decisiones que nos afectarán a todos, jubilados y activos y, como siempre, cuanto más se tarde en adoptar las medidas necesarias, estás tendrán que ser más drásticas, porque, entretanto, la situación habrá empeorado.

LOS QUE COMEN DE LA OLLA GRANDE

Hace unos días en un diario de tirada nacional, en una carta que un lector enviaba al Director, comentaba lo ocurrido con unos compañeros que le reprochaban lo bien que están ahora, en tiempos de crisis, los que “comen de la olla grande”. Según el comunicante, funcionario del estado por oposición, se había reunido con antiguos compañeros de estudios y ante unas cañas hablaron extensamente de los “viejos tiempos”. A la hora de pagar todos dijeron: Paga tú, que comes de la olla grande, nosotros con eso de la crisis estamos fatal, pero tu sigues cobrando lo mismo y a ti no te llegará el paro.
 
Nuestro comunicante se defendía diciendo que tras terminar su carrera hizo oposiciones, que ganó con años de estudio, aceptó el puesto que había vacante a su ingreso, fuera de su ciudad de residencia y aunque ahora disfrutaba de mejor posición y pudo regresar a su tierra, en todos esos años había ganado bastante menos que sus compañeros, que habían tenido buenos trabajos y alto reconocimiento social.
 
Compartimos en parte esta opinión, los funcionarios trabajan en promedio bastante más de lo que se les supone y en muchos casos ganan bastante menos que otros profesionales del sector privado que desarrollan tareas similares y tienen parecidas responsabilidades. Pero también es cierto que eso de “comer de la olla grande” tiene sus ventajas y entre ellas la que más se nota en tiempos de crisis, como los actuales, es la de mantener el puesto de trabajo y la retribución, aunque te congelen el sueldo y disminuyan los objetivos.
 
Lo malo es que tal como van las cosas, nadie sabe lo que va a pasar con la “olla grande”. La crisis está ahí y por muchos conjuros que se hagan parece que se va a quedar algún tiempo. La olla ha crecido mucho en los últimos tiempos y en eso tienen culpa todas las administraciones públicas; los criterios de economía y eficacia no se han aplicado en la forma debida y mientras la economía iba bien aunque el gasto crecía se podía asumir. Lo malo es ahora, que nadie sabe de donde va a salir el dineral que hace falta para pagar todo ese dispendio. Por ahora se recurre al endeudamiento, “pan para hoy y hambre para mañana”, al decir de los más prudentes, pero lo cierto es que ya se empiezan a oír las primeras señales de alarma.
 
Así las cosas los que comen de la olla grande, entre los cuales se encuentran las clases pasivas y los pensionistas, tampoco lo tienen claro de cara al futuro. Habrá que ver que es lo que hay que hacer y pronto, no vaya a ser que la olla se vacíe del todo y con ello las ilusiones y esperanzas de todo un pueblo. Los políticos y la sociedad tienen la palabra.

LAS RETRIBUCIONES DE LOS CONTROLADORES AÉREOS

Casi todos suponíamos que los Controladores aéreos tenían un buen sueldo. A fin de cuentas su trabajo es uno de los más delicados y de los que tienen una mayor responsabilidad. La regulación del tráfico aéreo es su cometido y aunque aún no es tan caótico como el de superficie ya es bastante complicado, sobre todo en los grandes aeropuertos.
 
Pero hace unos días nos hemos enterado de las cifras exactas y nada menos que por boca del propio Ministro de Fomento. Resulta que el sueldo medio de estos funcionarios es de unos 330.000 Euros al año, cantidad que puede casi triplicarse, es decir llegar a los 900.000 Euros (150 millones de las antiguas pesetas), en algunos casos por acumulación de horas de servicio. Las cifras anteriores nos han escandalizado y más en un momento como este en que, por la crisis económica, hay tanta gente en paro y tantas familias que necesitan ayuda.
 
Según hemos leído todo esto ha salido a la luz cuando estando a las puertas de negociarse el convenio, aparecieron incidencias en el servicio, que podía sospecharse fuesen medidas de presión por parte de los interesados. Y todo ello en un momento en que el ministerio daba cuenta de que buena parte de los aeropuertos nacionales eran deficitarios por lo que había que recortar los gastos.
 
Descubierto el pastel el Ministro propone ahora reducir en un tercio la retribución media de este colectivo, con lo que se quedaría en unos 200.000 Euros, cantidad que el propio Ministro ha dicho que triplica la de los Jueces o la de los Médicos de La Paz y supera con creces los sueldos de todos, -o casi todos-, los altos cargos y directivos de las diferentes Administraciones Públicas.
 
Lo que nadie podrá negar es que a esos sueldos de escándalo no se ha llegado por generación espontánea. Son el resultado de una nefasta gestión, acumulada durante muchos años, de los responsables de ese colectivo y de sus jefes directos. Ante las reivindicaciones de los controladores se ha ido cediendo sucesivamente, como la forma más simple de paliar, que no de resolver, la situación del momento y nadie, absolutamente nadie, en la escala de mando y de responsabilidad, se ha preocupado lo más mínimo de resolver la situación, o si lo ha hecho nadie le hizo caso. ¿Quien pide ahora responsabilidades y a quien?
 
Algo falla en nuestro sistema cuando se producen situaciones como esta. Los cargos administrativos o de gestión se han politizado en exceso. Y a los políticos, ya se sabe, solo les preocupa el corto plazo, la legislatura, las próximas elecciones. Los problemas que surgen no hay porqué resolverlos y menos si eso puede restar votos. El de turno lo más que hace es aguantar hasta pasarle el mochuelo al siguiente. Y claro, así pasa lo que pasa y se descubren de vez en cuando cosas como esta. ¿Cuántos asuntos más como este estarán por ahí tapados y qué sorpresas nos traerán en el futuro?
 
Felicitamos al Ministro de Fomento por exponer a la luz pública este asunto y le deseamos que obtenga el mejor arreglo posible a este descalabro cuya responsabilidad no es suya. Está en la acción u omisión de sus antecesores y en la de los responsables del organismo de quien depende este privilegiado grupo de servidores públicos.

¿DEBE RETRASARSE LA EDAD DE JUBILACIÓN?

Resulta curioso pero casi el mismo día se han producido dos noticias sobre este asunto y de signo contrario. De un lado la Vicepresidenta Segunda del Gobierno y Ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, ha dicho en una reciente entrevista en TVE que si la esperanza de vida ha aumentado, es lógico que aumente también en la misma forma la vida laboral, retrasando la edad de jubilación.
Por otro lado el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en una reunión con discapacitados anunció que el Consejo de Ministros aprobaría, como así ha lo ha hecho en su reunión del 4 de Diciembre, una norma para adelantar la edad de jubilación de los discapacitados argumentando el sobreesfuerzo que para estas personas les supone desempeñar su puesto de trabajo cuando se tiene un determinado grado de discapacidad. En concreto la edad se reduce a los 58 años para trabajadores con un grado de discapacidad igual o superior al 45 por 100.
En España la edad efectiva de salida del mercado laboral está en los 63 años, lo que combinado con la esperanza de vida media, -en la actualidad 84 años para las mujeres y 78 para los hombres- , nos da una duración media del período de jubilación que se acerca a los veinte años. Este período, en los años sesenta, era casi de la tercera parte.
El delicado futuro de las pensiones por el aumento del número de años de vida de los pensionistas plantea la necesidad de revisar todo el sistema. Ahora el Gobierno se une a las recomendaciones hechas hace tiempo por el Banco de España, pero los agentes sociales, alguno lo ha calificado de disparate, insisten en que esto no es necesario.
El decreto aprobado por el Gobierno el 4 de diciembre sobre la reducción de la edad de jubilación para el colectivo de discapacitados se inscribe en otro marco muy diferente, aunque también afectará al futuro del sistema de pensiones.
La polémica está servida. Pero cuanto más se retrasen las soluciones más grave será el problema y más drásticas deberán ser aquellas.
Felicitamos a la Vicepresidenta Segunda del Gobierno por proponer tan sensatas medidas. Nunca antes hemos dudado de su sensatez pero los estudiosos nos advierten de que por muy sensata que sea una persona, lo será mucho más cuando ejerza la responsabilidad de Economía y Hacienda. Es algo que lo da el cargo.

 

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