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LAS RETRIBUCIONES DE LOS CONTROLADORES AÉREOS

Casi todos suponíamos que los Controladores aéreos tenían un buen sueldo. A fin de cuentas su trabajo es uno de los más delicados y de los que tienen una mayor responsabilidad. La regulación del tráfico aéreo es su cometido y aunque aún no es tan caótico como el de superficie ya es bastante complicado, sobre todo en los grandes aeropuertos.
 
Pero hace unos días nos hemos enterado de las cifras exactas y nada menos que por boca del propio Ministro de Fomento. Resulta que el sueldo medio de estos funcionarios es de unos 330.000 Euros al año, cantidad que puede casi triplicarse, es decir llegar a los 900.000 Euros (150 millones de las antiguas pesetas), en algunos casos por acumulación de horas de servicio. Las cifras anteriores nos han escandalizado y más en un momento como este en que, por la crisis económica, hay tanta gente en paro y tantas familias que necesitan ayuda.
 
Según hemos leído todo esto ha salido a la luz cuando estando a las puertas de negociarse el convenio, aparecieron incidencias en el servicio, que podía sospecharse fuesen medidas de presión por parte de los interesados. Y todo ello en un momento en que el ministerio daba cuenta de que buena parte de los aeropuertos nacionales eran deficitarios por lo que había que recortar los gastos.
 
Descubierto el pastel el Ministro propone ahora reducir en un tercio la retribución media de este colectivo, con lo que se quedaría en unos 200.000 Euros, cantidad que el propio Ministro ha dicho que triplica la de los Jueces o la de los Médicos de La Paz y supera con creces los sueldos de todos, -o casi todos-, los altos cargos y directivos de las diferentes Administraciones Públicas.
 
Lo que nadie podrá negar es que a esos sueldos de escándalo no se ha llegado por generación espontánea. Son el resultado de una nefasta gestión, acumulada durante muchos años, de los responsables de ese colectivo y de sus jefes directos. Ante las reivindicaciones de los controladores se ha ido cediendo sucesivamente, como la forma más simple de paliar, que no de resolver, la situación del momento y nadie, absolutamente nadie, en la escala de mando y de responsabilidad, se ha preocupado lo más mínimo de resolver la situación, o si lo ha hecho nadie le hizo caso. ¿Quien pide ahora responsabilidades y a quien?
 
Algo falla en nuestro sistema cuando se producen situaciones como esta. Los cargos administrativos o de gestión se han politizado en exceso. Y a los políticos, ya se sabe, solo les preocupa el corto plazo, la legislatura, las próximas elecciones. Los problemas que surgen no hay porqué resolverlos y menos si eso puede restar votos. El de turno lo más que hace es aguantar hasta pasarle el mochuelo al siguiente. Y claro, así pasa lo que pasa y se descubren de vez en cuando cosas como esta. ¿Cuántos asuntos más como este estarán por ahí tapados y qué sorpresas nos traerán en el futuro?
 
Felicitamos al Ministro de Fomento por exponer a la luz pública este asunto y le deseamos que obtenga el mejor arreglo posible a este descalabro cuya responsabilidad no es suya. Está en la acción u omisión de sus antecesores y en la de los responsables del organismo de quien depende este privilegiado grupo de servidores públicos.

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